Además de millonarios nos sentimos algo enfermos cuando vimos que en el aeropuerto todos los habitantes locales tenían esas cosas blancas tan de moda que sirven para taparse la boca y no contagiarse enfermedades que, la verdad, son igual o menos peligrosas que todas las fiebres que aparecen en todas nuestras ciudades sudamericanas cada vez que llega el invierno. Pero bueno, si los paraguayos aun no tienen casos del Síndrome de Porky, se entiende que no quieran que una manga de chilenos se las contagie. Nos hicieron sentir un poco enfermos, pero hay que decir que son muy buena gente, que son un pueblo muy amable, un país muy acogedor.
Posiblemente, si Ojos Rojos tuviera la plata suficiente, y tuviera en dólares la misma cantidad de ceros que en guaraníes, hubiéramos ido a un Hotel, tal vez al mismo que la Selección, hubiéramos comido mucho y sin parar, y hubiéramos usufructuado del Juanito Caminante, Etiqueta Roja, obviamente. Pero no. Ojos Rojos requiere todo nuestro esfuerzo, tiempo y dinero, y eso se torna a veces realmente bueno porque, como dicen por ahí, no hay mal que por bien no venga, y siendo lo que somos hemos logrado conocer cosas en todos los países que los dólares no nos hubieran mostrado. Es decir, que con Master Card no podríamos haber estado con el Pelao y la Natu, ni haber dormido placidamente en esos colchones desplegados por el suelo de la sala de lectura.
Esta ha sido por ahora la crónica paraguaya, de fútbol hay poco que decir porque la roja sigue repitiendo el buen juego al que ya comenzamos a acostumbrarnos; el placer de jugar bien se disfruta a cada momento y nosotros recreamos a cada momento los movimientos de Alexis. ¡Agarráte Messi! La extrañeza de ganar nos confunde en silencio y la esperanza se mantiene intacta.

Ahora solo falta disfrutarlo y ser, ante todo, humildes y mesurados, porque de lo contrario, todos los que ahora hablan bien de La Roja, a la primera que jueguen mal dirán lo contrario, y lo que ahora es positivo, será, como siempre, convertido en una crítica destructiva, y seguiremos reproduciendo la lógica del amor/odio que está siempre, pero siempre, muy alejada de la realidad.
Eso por ahora, es un placer poder seguir acompañándolos. Esperamos poder cambiar de continente.
Hasta la victoria siempre.
Sebastían Kohan.